Talento sénior desperdiciado: recetas para combatir el edadismo

El edadismo y el paro a partir de los 45 años no son una anomalía del sistema: son una consecuencia directa de cómo estamos gestionando el talento. Durante años, empresas, instituciones y profesionales han operado bajo supuestos que hoy ya no funcionan: carreras lineales, valor ligado a la antigüedad y aprendizaje concentrado en las primeras etapas de la vida. El resultado es un modelo que expulsa antes de tiempo a perfiles valiosos y desperdicia experiencia crítica en un momento en el que, además, la longevidad y la tecnología están redefiniendo el trabajo. La solución no pasa por medidas aisladas, sino por un cambio estructural que afecta a cómo medimos, desarrollamos y activamos el talento sénior. Estas son algunas de las recetas/palancas clave para hacerlo.