Personas 45 - 65

Si tienes 25 años por delante de carrera, no los improvises

Acompañamiento individual para profesionales que están ante un cambio: una salida, una desconexión con su trabajo actual, una reinvención necesaria, o una jubilación que no quieren vivir como un corte.

12semanas de acompañamiento
3brújulas alineadas
1Plan de Acción Personal
Estrella en una sesión de acompañamiento
¿Te reconoces?

Cuatro vidas distintas. Cuatro transiciones reales.

Personas — con familias, hipotecas, ilusiones, padres que cuidar y miedos perfectamente humanos — que llegan a un punto en el que el guion anterior deja de funcionar. Estos son los cuatro perfiles más habituales con los que trabajo.

Foto pendiente

Reinvención profesional

Ana, 51 · quiere algo propio antes de los 55

Llevas años con la idea en la cabeza: montar tu consultoría, dar clases, escribir, abrir un pequeño proyecto en el pueblo. Entre la economía familiar, una pareja escéptica y el miedo a perder estatus, la idea sigue ahí sin moverse. Necesitas un método para probarla — sin dinamitar la cuenta corriente.

Riesgo: lanzarte sin evidencia.
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Agotamiento de media vida

Carlos, 49 · director de operaciones, dos hijos adolescentes

Sigues en tu puesto. Lo haces bien, sigues siendo “el de siempre”. Pero llegas a casa vacío y los fines de semana saben a martes. No te falta motivación: te falta rediseño. Y sabes — aunque no te lo digas del todo — que esto no aguanta otros quince años.

Riesgo: aguantar hasta romperte.
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Salida no deseada

Marta, 54 · 22 años en la misma empresa

Te han propuesto un ERE “para rejuvenecer la plantilla”. Por fuera todo es protocolo y burofax; por dentro hay rabia, miedo financiero y la sensación incomoda de estar de más donde llevabas más tiempo. Hay una hipoteca por terminar, una hija en el último curso de carrera y un padre que empieza a necesitarte cerca.

Riesgo: aceptar lo primero que aparezca.
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Jubilación cercana

Roberto, 61 · le quedan 4 años — y mucho que aportar

Llevas 35 años trabajando. Tu pareja ya está jubilada, hay nietos, te apetece volver a la pintura que dejaste a los treinta. Pero la identidad lleva décadas pegada al puesto y el “y ahora qué” asusta más que la cuenta atrás. Quieres una transición gradual — no un cambio brusco un viernes a las 19:00.

Riesgo: llegar sin guion.
El proceso, paso a paso

De la entrevista vital al Plan de Acción Personal

12 semanas. Sesiones de 75 minutos, semanales o quincenales, por videollamada. Trabajo intermedio guiado.

  1. 01
    Semana 0

    Diagnóstico inicial

    Conversación de 45 minutos para entender tu punto de partida: qué cambio tienes delante, qué urgencias hay, qué ha funcionado y qué no en intentos anteriores. Si hay encaje, seguimos.

  2. 02
    Semanas 1 – 3

    Triple brújula

    Analizamos los tres ejes — etapa funcional, momento vital y mercado — y verificamos si están alineados para poder avanzar con sentido.

  3. 03
    Semanas 4 – 6

    Evaluación 360

    Entrevista vital en profundidad. Autoevaluación de preparación para la transición. Lectura de la Triple Brújula e identificación de fortalezas, necesidades específicas y oportunidades de desarrollo.

  4. 04
    Semanas 7 – 12

    Plan de Acción Personal

    No es un documento rígido. Es un proceso iterativo basado en el design thinking: primero te miras, después defines, luego generas opciones (prototipos), filtras con criterio, pruebas en pequeño y construyes un plan operativo. Eso es diseño aplicado a la transición.

  5. +
    Trimestral, opcional

    Calibración

    Sesión de 90 minutos cada tres meses para revisar el PAP, recalibrar la brújula con la nueva evidencia y ajustar lo que haga falta. Porque la realidad cambia y el plan tiene que poder cambiar con ella.

Nuestro pacto

Antes de empezar, mejor saber qué nos prometemos

Esto no es coaching motivacional ni consultoría a control remoto. Es un compromiso de dos personas. Te dejo aquí lo que tú puedes esperar de mí — y lo que yo necesito de ti para que esto funcione.

Yo me comprometo a

Cuidarte tanto como acompañarte

  1. Escucharte primero, no venderte nada La primera conversación es para entender dónde estás — no para cerrar un contrato.
  2. Decirte lo que pienso, no lo que quieres oír Aunque eso signifique decirte que aún no es momento, o que el camino que tienes en la cabeza tiene fisuras.
  3. Cuidar tu energía, no solo tu calendario Si una sesión te deja peor de lo que llegaste, lo hablamos. Si necesitamos parar, paramos.
  4. Acompañarte hasta que tengas un plan que vas a usar de verdad No un dossier bonito. Una herramienta concreta para la semana siguiente.
  5. Hablar contigo, no solo con tu rol profesional Lo que pase en tu casa, tu salud o tu cabeza entra también — porque sin eso no hay transición sostenible.
Tú te comprometes a

Aparecer entero y probar antes de apostar

  1. Llegar honesto a cada sesión Si has saltado el trabajo intermedio, lo decimos. Si esta semana estás fundido, lo decimos también.
  2. Probar cosas pequeñas antes de decidir las grandes La evidencia importa más que la intuición — sobre todo cuando hay mucho en juego.
  3. Dejar que el bienestar entre en la conversación Si lo dejas fuera, esto no va a funcionar. Y si no funciona, duró lo que duran las decisiones tomadas desde el miedo.

Lo que te llevas al final: un Plan de Acción Personal, dos o tres prototipos ya validados, tu triple brújula calibrada y un sistema de personas alrededor que sostiene la transición.

Estrella Martín Segurado en su mesa de trabajo, rodeada de notas sobre su misión, lecturas y valores Primer paso

¿Hablamos 45 minutos?

Una conversación de diagnóstico, sin coste y sin compromiso. Si después decides seguir, seguimos.

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